| Viaje a Egipto "Donde emerge la voz de la tierra" |
Como de costumbre, el faraón Ramsés II , de la XIX dinastía no desperdició la oportunidad de apoderarse de la gloria de sus antepasados, ordenando construir el primer pilón, franqueado por dos obeliscos y cuatro colosos suyos, consiguió atraer toda la gloria y admiración hacia él, dejando en segundo plano al el primer faraón que empezó la construcción del templo Amenhotep III. La madre de Amenhotep III no era de sangre real, y su hijo al reinar sobre el país sintió la necesidad de legitimar su reinado, lo cual lo consiguió representando su nacimiento divino como hijo del dios Amón.
Todavía, aunque muy difícilmente, se puede observar la escena de la concepción de Amenhotep III, en el Mamis, o sala de nacimiento, a la izquierda del Santuario del Templo. Más de 1500 años después, Alejandro Magno hizo representarse como faraón de Egipto, adorando al dios Amón, sobre las paredes de las salas contiguas. Los romanos también erigieron un altar para sus emperadores y pintaron los sus senadores sobre las paredes anteriores al Santo Santuario. La esfinge medía más de 60 metros de largo y 17 metros de alto, aunque se ha deteriorado bastante por la erosión
A la izquierda del primer patio del templo, se observa una mezquita colgante de más de 1000 años de antigüedad. Hasta hoy en día, se celebra el nacimiento de un Santo Abu Haggag, venerado por musulmanes y cristianos de la ciudad. En su fiesta, el público saca varias barcas, que recuerdan a las antiguas barcas sagradas del olvidado dios Amón.
La mezquita colgante de Abu Hagga, denota que cuando llegaron los árabes a Egipto, el templo ya estaba enterrado bajo tierra, y que sobre los capiteles y las paredes del templo, los Árabes encontraron buenas bases para su mezquita.
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